Las puertas se cerraron, automaticas y silenciosas, y, como siempre, su corazon comenzó a latir, desbocado, frenético, temeroso de horrores jamás imaginados.
Lentamente, como cada día, la cabina comenzó su eterno descenso, mientras la frente se le perlaba de sudor y las manos, con las palmas apoyadas contras las metálicas paredes del diminuto cubículo, le temblaban.
Los familiares chasquidos, secos, metálicos y acompasados, rebotaron, despiadados e implacables, contra las paredes de su febril craneo, mientras el ascensor continuaba con su imparable descenso y su mente vagaba por oscuras y perdidas regiones de tenebrosos horrores enmarcados en un demencial fuego negro.
Cada mañana, antes de entrar en la infernal cabina, se repetía que no tenía nada que temer, que era una simple máquina, pero invariablemente, todos los dias, cuando las puertas se cerraban, con su pausada tranquilidad, encerrandolo en una camarilla donde su imagen horroriza le era devuelta hasta el infinito por dos espejos colocados, en las paredes laterales, uno frente al otro, un inenarrable, vergonzoso e inconfesable terror, se apoderaba de él. El corazón se le aceleraba y los segundos le parecian horas, mientras que los minutos se alargaban imposiblemente hasta convertirse en una desesperante eternidad.
Más cada mañana, sereno y seguro, el ascensor lo depositaba sano y salvo en la planta baja, y las puertas de su imaginario ataud se abrían mostrando un ansiado mundo de luz y libertad.
Salía apresuradamente y con la respiración entrecortada, jadeando y sudando prufusamente, con las facciones desencajas por un terrible miedo cerval y el horror prendido en su mirada; se dirigía al trabajo agaradeciendo a su Clemente Señora, a la Diosa del Amor, su bondad al permitirle atravesar, un día más, ese temido umbral que marcaba el fin de su locura.
Pero, cada día, aun sabiendo el demencial frenesí de apocaliptico terror que le aguarda en la camara, volvía, impulsado por una morboso deseo inexplicable, volvía a presionar el botón que, con un rugido, hacía girar las ruedas de su destino portando hasta él a su más temido enemigo.
Esa mañana no fue diferente a las demás. Se levantó a las ocho como hacia siempre y, como cada día, se lavó y se vistió, mientras preparaba café. A las ocho y media ya había desayunado y estaba dispuesto a enfrentar los terrores que le aguardaban a lo largo del día.
Respiro profundamente, relajandose, varias veces, antes de abrir la puerta y mirar, directamente, el objeto de todos sus terrores; al fin, cuando alcanzo el estado mental necesario, con la rapidez que da la practica diaria, abrio la puerta y lo vio ante él, terrible e imponente, aterrador, como cada día… aunque quizá la puerta hoy fuera un poco más grande y malévola, aunque tal vez esta mañana, la jugetona luz electrica, dibujara sombras más profundas y oscuras sobre la metálica e hiriente superficie….
Comenzó a sudar mientras las manos arrancaban con su rutinario baile. Como siempre le ocurria, su faz palideció, mientras sus facciones se desfiguraban; las fuerzas le fallaron y cada paso dado era una tortura. Aun así, con la mandibula apretada en señal de determinación, logró atravesar el infinito rellano y llegar hasta la terrible puerta. Notó las axilas empapadas de sudor mientras elevaba un tembloroso dedo que se dirigió al maligno ojo carmesí en el que unos extraños simbolos que rezaban: “llamar” parecían reirse de él. Lo presionó, tratando de aplastarlo, y, un rugido magnificado, un murmullo más aterrador de lo que nunca escuchara, se elevó de las entrañas del oscuro agujero en el que descansaba la máquina.
Las piernas comenzaron a temblarle, pues nunca, en toda su vida, había escuchado un ruido tan aterrador: Era como un terrible pandemonium, de voces entremezcladas, del que surgían imposibles alaridos de dolor mezclados con aberrantes carcajadas de demencial alegria.
La visión se le nublo debido al terror que envargaba su ser y, por un segundo, pensó que iba a vomitar el café. Al fin, con un supremo esfuerzo, se controló; pero cuando una luz roja se perfiló en el alargado ventanuco de la metalica puerta, al acercarse el demencial elevador, su autocontrol se disipó y todo el inenarrable horror que sentia le surgío por la boca en forma de abrasador liquido.
Vomitó, por primera vez desde sus tiempos de juventud cuando el alcohol corriera despiadado por sus venas, en una pequeña maceta que había a su izquierda; las verdes hojas se empaparon del abrasador liquido que quedó goteando de ellas y del raquitico tronco, formando un pequeño charco en la negra tierra.
Escupió un par de veces mientras se limpiaba la boca con el dorso de la mano, tratando de apartar el horrible sabor de su boca, pero el amargo, aborreciblemente amargo, sabor del vomito permaneció en su paladar, por lo que encendió un cigarro para paliar en lo posible el horrible sabor y para, en la medida en que pudiera conseguirlo, tranquilizarse un poco.
Cuando volvió a mirar la metalica puerta, con el ascensor esperando, ávido, tras de ella, la luz carmesí que al principio lo impresionara tanto había desaparecido. Pero eso no importaba, por que él sabía, con toda certeza, que la luz, antes, había estado allí, y que podía volver en cualquier momento.
Quizá por eso los dientes le castañeaban levantando ominosos ecos en el desierto rellano, y quizá tambien por eso le costaba llevarse el cigarro a los labios, debido al exagerado temblor que dominaba sus manos.
COLABORACION DE BRYAN
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Extraño leere lo demas
Mi no comprender
espero que mejore
no se porque no les gusta es muy buena deberian aprovechar
esta historia no la comprendi muy asi que leeré el resto
esto eran dos hermanas que fueron a una boda de sus padres donde no habia niños.
la pequeñaque tenia 4 años quiso ir al baño pero tenia mucho miedo asi que fue cantando una cancion la de “boto boto mi pelota” cuando estaba en el baño escucho un ruido entonces la niña se asusto y salio del baño con la cabeza cortada cantando boto boto mi cabeza todo el mundo que habia ido al baño ese mismo dia se habia quedado sin caabeza. la hermana mayor asustada llamo a sus padres y vio que ellos tamien tenian la cabeza cortada entonces ella se la intento cortar pero el esppiritu no la dejo y ollo una voz que le decia solo te puedes cortar la cabeza si te metes en el baño con pestillo y cantas 10 la canci0on de botoboto mi pelota oiras una ruido y se termino tu VIDA…:(
si as leido esta historia se la tienes que enviar a 20 personas si no la primera vez ke vallas al baño oiran un ruido y tu vida se abrá acabadoo…:(ujajajaja
firmado el fantasma corata cabezas
TE ESPERO…
Yo no creo sto yo me specialiso en cosas verdadras dond tu t orinarias al verlas
ENSERIO??me gustaria mucho escucharlas blindmaiden a ver cuando las escribes
HE ESTE ESTA IGUAL QUE YO ES CLAUSTROFOBICO YO NO PUEDO TOMAR UN ACENSOR PORQUE ME PONGO BIEN MAL ME TIEMBLA TODO EL CUERPO ME GUSTA LA HISTORIA ME REFLEJO EN ELLA FIVE STARS
Alex tengo un regimen de clasificado para decir y si digo algo mis superiores me matarian
Pero spero scribir algo sobre el mundo de los muertos
O sobre el libro de mi amigo sheldon qe sta en coma por por un accidente en uno de mis casos me acopaño y cayo de una scalera alta
blinmaiden que sheldon esta en coma de verdad o solo en el libro!!!! :O
blinmaiden que, sheldon cooper esta en coma de verdad o en el libro que el invento???:: :O
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Bhagavad Gita: “Meditation is not for him who eats too much, nor for him who eats not at all not for him who is over much addicted to sleep, nor for him who is always awake.”