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Yo me acuerdo de algo curioso que me ocurrió cuando tenía unos 8 años y con el pasar de los años lo olvide, pero leyendo esta web me vino a la mente esta experiencia de mi niñez… cierto día mis padres me llevaron a la casa de un amigo de trabajo de mi padre.


Esta pareja tenía también un hijo de mi misma edad y nos hicimos muy amigos. Ya eran altas horas de la noche y los adultos seguían tomando y escuchando su música mientras mi amigo y yo correteábamos por toda la casa, era una de esas casas de 3 pisos antigua, heredada por la familia del padre cuya escalera principal se encontraba en medio del recibidor y las habitaciones estaban dispuestas en forma de corredor en el segundo piso y una segunda escalera al fondo del corredor que te llevaba al tercer piso donde esta familia tenía pajaritos exóticos muy bonitos y un jardín muy hermoso, que por cierto durante el día era precioso, pero en la noche era otra la historia, totalmente oscuro y alumbrado solo por la humilde luz del faro de la calle, era totalmente aterrador, recuerdo que la madre de mi amigo nos dio el alcance y nos mando a acostarnos en la habitación del niño. El dormía en un camarote cosa que me pareció un poco extraño ya que era hijo único, a mi me toco dormir, después de una media hora entre querer dormir y estar un poco asustado por estar en una casa tan grande y nueva para mí, me di cuenta que mi amigo estaba jugando con alguien ya que la parte de arriba del camarote tenía una pequeña ventana que daba para la calle, un poco con la voz temblorosa le pregunte -”¿con quién juegas?” y el respondió: -”Con mi hermanita”. -”¿Con tu hermanita?” le volví a preguntar. -”Si”, respondió el, “Es mi hermanita que murió cuando yo era un bebe.” Eso me asusto mucho y apresuradamente me cubrí totalmente el rostro con la sabana. -”Ella siempre viene para jugar conmigo y luego se va, pero no te preocupes, no te hará nada porque le dije que tu eres mi amigo, ¿Quieres conocerla?”, mientras él hablaba yo podía escuchar claramente como alguien susurraba junto con él, así que me atreví y muy despacio fui destapando mi cabeza poco a poco. La luz del faro de la calle alumbraba la habitación, podía ver la sombra del camarote en la pared y podía ver a mi amigo sentado en su cama a través de la sombra, pero lo que vi junto a mi amigo fue algo que se me quedo gravado para siempre… unas manos… no tenia cuerpo… solo eran unas manos que jugaban con mi amigo ¡Eran las sombras de mi amigo y las sombras de unas manos que jugaban! me desmaye y gracias a dios fue hasta el siguiente día, nunca mas quise acompañar a mis padres otra vez a esa casa, tampoco le conté a nadie esta experiencia, fue lo más tenebroso que me paso cuando era niño….//COLABORACION DE: ALEXIS MOLINA

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31 comentarios para “La hermana de mi amigo”

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