Leyendas urbanas de venezuela

Era una oscura noche de invierno en una población semi urbana de Apure en Venezuela, varios jóvenes de un mismo barrio (Incluyéndome) nos reuníamos cada noche a contar historias y recordar nuestra infancia pues cuando esto que contaré ocurrió ya teníamos todos de 16 a 18 años, cada noche desde que caía el sol hasta después de medianoche estábamos diagonal a mi casa desde 3 hasta 7 personas conversando hasta la madrugada, ya nos habían advertido nuestros padres que durante años siempre se veían o escuchaban cosas extrañas pero no prestamos atención a estas advertencias..

Retomando mi historia una de esas tantas noches como siempre nos reunimos para contar historias, era de invierno y comenzó a sentirse un poco de frio, la noche estaba oscura pero no habían nubes ni se divisaba la luna, ya solo quedábamos 3personas allí los demás sintieron frío y se fueron a sus casas, pasada la medianoche vi una luz verde que bajaba del cielo, llamé la atención de mis primos y vimos aquella luz convertirse en varias lucecitas amarillas que se dejaban caer suavemente sobre el cielo aparentemente a una cuadra de distancia hacía el norte de nuestra posición.
Después de verlas se sintió una brisa fría y comenzamos a pensar en irnos a dormir entonces vimos hacía el norte todos a la vez y quedamos inmóviles al observar en la calle a unos 250mtros de nosotros una cosa blanca como una bebe pero no se le veía cabeza era como si gateara de una esquina cruzando a la siguiente y a medida que cruzaba iba creciendo era como si rodara o gateara y se iba elevando, los perros ladraban justo antes de ver esa cosa pero en ese instante estaban en silencio, no se oían nuestras voces, todo era absoluto silencio mientras esa cosa cruzaba de una esquina a otra, en esa casa había pared y allí al desaparecer eso de nuestra vista los perros comenzaron a aullar con desesperación, nos vimos unos a otros, aún paralizados por la impresión, los bellitos de mis brazos se erizaron, yo quería cruzar hacia mi casa pero no me levantaba de la silla, entonces les dije a mis primos, vieron lo que yo vi? Ellos mi observaron y cuando uno se dispone a decirme ya vete, oímos un largo grito de dolor que se repitió 3 o 4 veces, se oía por detrás de nosotros a mis espaldas, era un lamento que me hizo temblar, me levante de mi silla y cruce a mi casa de prisa, no cerré ni la reja por temor a mirar hacía atrás, los perros aullaban dolorosamente y se oían gruñidos por la ventana del frente de mi casa, en la calle estaban todos los perros de los vecinos juntos, veían y aullaban a un mismo punto, no se que veían pero por semanas dejamos de reunirnos a contar historias hasta tarde… (Fin)
Espero les guste y disculpen lo malo.. Candy Nieves.

Candy Nieves

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