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Todavía recuerdo ese 7 de Abril del 92, era un día extremadamente frío. La nieve caía sobre el césped cubriéndolo de una inmensa capa blanca. Los árboles se movían de un lado a otro como si tiraran de ellos. Había tanto silencio que se podían escuchar los gritos del viento que avisaban que una gran tormenta se avecinaba.


La oscuridad reinaba en las calles y el canto de los pájaros ya dejaba de escucharse. De pronto, alguien toca mi puerta. Sonaba como si fuese alguien desesperado, en busca de ayuda. Al abrir la puerta me encontré con una agradable e inesperada sorpresa. Era Amanda, mi amiga de toda la vida, pero ¿Que hacia aqui?

-¿Puedo entrar? – Preguntó esperando un sí como respuesta.

-Claro. Ven, toma asiento, ¿Que pasó? ¿Por qué estas aquí?- Dije ahogándola a preguntas.

-Mis padres salieron a cenar con unos amigos y supuse que no tendrías problema si yo me quedaba aquí a dormir esta noche- dijo esbozando una sonrisa de oreja a oreja.

-No, no lo tengo. Mi único problema es que no se que vamos a hacer en este día, como ves, está muy oscuro como para salir. ¿Tienes algo en mente?- pregunté.

-Si, sabes que siempre tengo ideas.- sin dejarme hablar, siguió- Pues mira, estuve buscando en internet juegos “caseros”, es decir, que podemos hacer en casa. Encontré uno que me llamó mucho la atención. Este juego se juega con cuatro copas, ¿Tienes alguna?- me preguntó.

-Si aquí las tengo- dije mientras le daba las copas.

-Genial. Este juego consiste en adivinar cual de estas copas te ayuda a comunicarte con los espíritus- dijo en tono burlón como para hacerme asustar.

-Si claro, como si una copa me llevara a hablar con seres sobrenaturales que ni siquiera existen.- me reí

-No los subestimes, pueden oirte…- me comentó- ayer, jugué este juego con mi prima y ella dijo lo mismo de ellos y ¿sabes que le pasó?- me preguntó.

-No, no lo sé ¿Que le pasó?- pregunté para saber que cosa extraña iba a decirme.

-Pues, no lo sé. Desapareció. Desde ayer que no la encontramos. ¿Sigues teniendo ganas de jugar?- preguntó riendose de mi cara.

-Si, claro. Comienzo. Elijo esta copa- dije señalando una de las copas.

-Ahora agárrala y rómpela.- me indicó.

-¡No! ¿Estas loca? Son de mi mamá, me mataría si la rompo- le grité.

-Rómpela- me repitió.

Seguí sus indicaciones y rompí la copa. Nada sucedió.

-Ahora, yo elijo ésta- dijo Amanda mientras señalaba otra copa. Al romperla, todo empezó a temblar. Una ráfaga de viento entró por mi ventana haciendo sonar los pequeños cascabeles que había puesto unos días antes. De repente, los ojos de manda se tornaron blancos, completamente blancos. Empezó a moverse como si empezara a tener convulsiones. Un horrible escalofrió recorrió mi cuerpo dejándome totalmente paralizada. Al tomar conciencia, me asuste tanto que salí corriendo y me encerré en mi cuarto. Ella tenía razón. Ella sabía que algo malo pasaría pero ¿Por qué lo hizo sabiendo semejante cosa? No entendía nada, no sabía cómo pudo pasar. Decidí volver a ver que pasaba con Amanda. Llegué al cuarto donde estábamos jugando y la encontré tirada en el piso. Me acerqué a ella despacio para ver que pasaba. Estaba pálida como un fantasma. Su piel estaba fría como el hielo. Parecía estar paralizada. No resistía verla así. Sufriendo, si es que lo estaba. Repentinamente, empezó a salir sangre de su boca. Era demasiada cantidad de sangre. Me desesperé y fui en busca de un cuchillo, para matarla. Es feo pensar en matar a tu mejor amiga, a la niña que te acompañó durante tus peores momentos y siempre estuvo allí contigo. Pero peor, es verla sufrir tanto, sin saber que le pasa, sin saber porque le pasaba, sin una señal de que hacer. Supuse que la única forma de que deje de sufrir tanto. Tomé el cuchillo, junté valor, y la apuñalé en el pecho. Al clavárselo sentía como se me revolvía el estomago, las lagrima no esperaron mas y decidieron salir. Lloraba desesperada sin saber que hacer. Había asesinado a la única amiga que tenia, a la mejor. Todo parecía haberse acabado hasta que, de pronto, dejaba de sangrar por la boca y empezaba a desangrarse por el pecho, por mi culpa. Decidí escapar de allí e irme a cualquier lugar, a un lugar lejos de donde ella estaba. Debía estar junto a ella como ella estuvo junto a mi cuando mi padre falleció en la guerra. Pero escapé y me fui hacia un callejón. Ya nada importaba, ni la lluvia ni la tormenta. Solo quería estar sola y perderme en mis pensamientos hasta quedarme dormida. La culpa me estaba matando, al herirla me heria a mi misma. Si tan solo la hubiese frenado, si no hubiésemos jugado nada seria como lo es ahora. Luego, me dormí toda la noche en aquel callejón y desperté rodeada de perros que me olfateaban. Me levanté y volví a mi casa. Al llegar a la cuadra donde se encontraba mi hogar, logré distinguir a los tres autos de policía que había alrededor y a mi madre, consolando a los padres de Amanda que yacía muerta en una camilla. Di la cara. Confesé todo lo que sabía a mi madre, quien me creyó loca de atar y me metió en un reformatorio en el que me crié sola hasta los 18 años.

Desde ese entonces, volví a mi casa y mi madre estaba allí, esperandome con una sonrisa y los brazos abiertos. Detrás de ella había una niña pequeña, de tan solo unos diez años. Esa niñita era Lara, una beba que mi madre había adoptado.
De vuelta en mi casa, comí algo y subí a mi cuarto donde encontré a Lara jugando con una amiga. Le pregunte a que jugaban y ella me dijo que estaban jugando a “Las cuatro copas”. Yo les advertí que no lo hicieran y les saqué las copas. En cuanto lo hice, Lara me preguntó por qué no deberian jugar y le dije que simplemente porque las copas no deben romperse. Lara me miró intrigada al ver mi cara de espanto, se volteó y vió a su amiga de la misma manera que yo vi a la mia. Me había olvidado de una copa, la cuál esa niña había roto. Todo volvió a mi memoria tan rápido como la luz. Era como si toda mi vida hubiese pasado por mis propios ojos.
Me levanté y yacía acostada en mi cama. Me levanté para ir al baño y tenía trece años de vuelta. No entendía por qué.
El día era tal cual lo había descripto. De pronto, tocan mi puerta. ¡Sonaba exactamente como antes! La abrí y era Amanda. Me asombre al verla, pero ¡Ella estaba muerta! ¡Yo tenía dieciocho años! Pero me di cuenta de que todo había sido un sueño, pero no cualquier sueño. Este me advertía que no debía jugar.

-¿Puedo entrar? – Preguntó esperando un sí como respuesta.

Ella había dicho exactamente lo que me dijo en mi sueño, ¿Será que todo iba a pasar? ¿Será que yo debía detenerlo? Todo es un misterio que queda por resolver. Le dije a Amanda que se quedara en casa y que veamos televisión, pero ella volvió a comentar sobre “Las cuatro copas” y le dije que ese juego era aburrido, que mejor, jugaramos a las escondidas a los que ella dijo que si.

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5 comentarios para “Historia de las Cuatro Copas”

  • MARIA VERGARA dice:

    Esta fantastica parece ser 100%real esta muy chevere es hiper mega fantastica se ve tan real com mucha corerencia y mucha actitud esta re buena espero que alguien mas pueda leerla y opinar lo mismo bye besos!!!!!

  • yise-chan dice:

    *o* genial tu historia …. me intrigaa !!!
    sabes….? ….
    jeje creo que vere si ocurre lo mismo….
    no creo en lo sobrenatural…. pero … dicen que para todo hay una primera vez jeje n__n
    buehh en fin … alguna vez jugaste a invocar espiritus con un pendulo … ? yo si… la vdd no paso nada…
    y … una vez ley la historia de veronica … hice el intento … dije 9 veces su nombre en frente de un espejo y no me paso nada….
    pero….
    en fin…

    te pasas? no pido k fyrmes ni nada ….

    http://www.metroflog.com/_demond-girl_
    me gusta la poesia gotica
    y por eso me hice un metro …
    pero descuida no subo imagenes… porque estoy mas que ocupada ….. byee

    k tengas buen diaaa

    by:rockemo14

  • sharon dice:

    esta chebere pero creo k nadie deveria ponerse a inventar con esos juegos porque ahunk paresca como k no nos paso nada sin saverlo inbocamos espiritus k de una u otra manera entran a nuestras vidas y a la larga pueden manifestarse en nuestro comportamiento o enpesamos a actuar mal….asi k por favor cuando piensen en jugar un juego de esos por favor piensen en hacer algo mas productivo como leer un libro interesante o algo paresido ok….grasias bye

  • Lalo Sambra dice:

    Yo también muchas veces hice juegs similares para contactar espíritus y los resultados no fueron muy buenos.
    Tu historia es my real, me dejó helado.

  • Tracy dice:

    wooo… mae sta pichudisima.. dema bueeeeeeeeenaaaaaaaaa…**

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